La Democracia: 

el invento de la élite oscura

Hace miles de años, la élite de la sociedad del momento estaba constituida por personajes reconocidos, es decir, identificados. Tal como pudieron ser los reyes, faraones, emperadores o caciques del lugar. Y esto facilitaba que, cuando alguno de dichos personajes, se excedía en sus funciones, el pueblo, el vulgo, la plebe, pudiese actuar en contra de éstos. Bien deponiéndolos de sus puestos o incluso acabando con sus vidas.

Y esto último es lo que hizo que tuvieran que buscar otra manera de controlar al pueblo, al vulgo, a la plebe de la que se nutrían… y se inventó la Democracia y la palabra “ciudadano”. Y para que todos vieran que eso era bueno, se les dijo que a partir de entonces, los cargos y puestos de dominio o poder sobre la plebe, ya no recaería en un solo personaje, sino que dicho cargo sería elegido por la mayoría de los ciudadanos. Y de esta forma, dicho representante actuaría en favor de sus conciudadanos y no en beneficio propio como había venido ocurriendo con los reyes, faraones, emperadores o caciques del lugar. Y esa mayoría de ciudadanos, se lo creyeron.

Y fue así como fueron pasando los años, los siglos y hasta un par de milenios… y parecería que habían encontrado la fórmula perfecta para controlar a los que tendrían que realizar los trabajos que facilitasen la buena vida de la “élite oscura”, sino fuera porque, sus excesos, empezaron a preocupar y alarmar a los ciudadanos.

El ciudadano de a pie, ya no era un ignorante como antaño. Seguía siendo ignorante, sí, pero no tanto, o mejor dicho, una pequeña parte de la ciudadanía había tenido la oportunidad de ilustrase, de adquirir conocimiento y, por tanto, de saber discernir. Y estos ciudadanos, a los que vamos a llamar “despiertos”, empezaron a hacer preguntas incómodas para la élite oscura y a exigir respuestas claras y soluciones.

La élite oscura respondía a todo esto: “Vosotros habéis elegido a vuestros representantes, si no os gustan o no cumplen con lo prometido ¡cambiadlos! Elegid a otros representantes, a otros partidos políticos…”

Y ahí está el truco… Sí, he dicho truco, porque en realidad es lo que es.

Lógicamente, el ciudadano que ve como, su representante político, lejos de cumplir con lo prometido y procurar el bienestar social, se dedica a la corrupción en todos los aspectos posibles, creando más problemas de los existentes, con leyes injustas y corruptas y buscando únicamente su beneficio personal o el de su partido político, la única opción que le queda es la de votar al político o partido que dice tener la ideología contraria o diferente al que le ha defraudado, y es así como entra en el juego. Ya ha caído en la trampa.

Y digo que ha caído en la trampa, porque, los diferentes partidos políticos de supuestas ideologías opuestas, en realidad son lo mismo. En realidad, todos los partidos políticos son lo mismo, puesto que lo único que buscan es la permanencia en el poder a costa de lo que sea y no el bienestar de los ciudadanos, y mucho menos legislar para que haya justicia social. Solo hay que revisar las leyes actuales para ver hasta dónde llega la corrupción política asociada a la prevaricación judicial.

Y es así como, en cada periodo electoral, todos los diferentes partidos políticos hacen campaña anunciando que cambiarán aquellas leyes corruptas que legislaron sus antecesores en el gobierno, o que arreglarán los fallos que siguen sin solucionarse después de varias legislaturas sin hacerlo… o un sinfín de propuestas necesarias para el beneficio de la ciudadanía… pero, en realidad, todo eso es el cebo, igual como le sucede al pez que muerde el anzuelo.

Dice un refrán popular: “Prometer hasta el meter, y una vez metido, nada de lo prometido”. Esto lo decían nuestras abuelas, alertando a las jovencitas, para que no se fiaran del hombre que les prometía casarse con ellas si accedían a tener relaciones sexuales.

Sí, parecería que dicho refrán esté pasado de moda, pero en el caso de la política no, en este caso, está plenamente en vigor.

Y es que, los políticos de hoy en día, (por no decir desde siempre) suelen prometer todo aquello que haga falta con tal de conseguir el anhelado voto y, por consiguiente, ganar las elecciones al cargo al que se presentan, sin que tengan la menor intención de cumplir su promesa. Cosa que está más que demostrado con el paso de los años. Y es así como consiguen el cargo que anhelaban, a sabiendas de que no van a cumplir lo prometido.

Y si no cumplen lo prometido… ¿Por qué la ciudadanía los sigue votando?

¡Ah! He aquí la cuestión… como diría Shakespeare.

El ciudadano actual, ha sido manipulado hasta tales extremos, que le resulta difícil distinguir la realidad de la ficción.

La manipulación de la clase política, apoyada por los medios de difusión de la élite oscura, en los que caben todos los medios imaginables para la comunicación, hacen que el ciudadano no quiera tener que preocuparse de sí mismo, no tenga que aprender a resolver sus problemas ni tenga siquiera que razonar. El líder o partido político lo hará por el ciudadano. Eso es lo que creen esa mayoría de votantes sordos y ciegos, que tal o cual líder político les va resolver los problemas.

Y eso es ¡FALSO, TOTALMENTE FALSO!

El político no resuelve problemas, sino que los crea y luego viene diciendo que él va a resolverlos.

Pero el ciudadano de a pie, sin interés por conocer la verdad, no lo sabe. Cree a “pie juntillas” lo que el líder político le ha dicho o prometido, a pesar de que ya es la enésima vez que lo ha engañado, ¡lo siguen creyendo! Y, por tanto, lo siguen votando.

¿Y si no son todos los ciudadanos los que se creen a los políticos corruptos y manipuladores?

No pasa nada, mientras sólo sean una minoría, puesto que la Democracia se rige por mayorías…

¿Pero y si dejan de ser minoría… y si los que están despiertos ayudan a despertar a los demás…?

Ah, entonces hay que acallar a esos “despiertos”; hay que censurar sus comentarios, publicaciones y todo lo que vaya en contra del orden establecido, para lo que se legislarán nuevas leyes que los llevarán hasta la cárcel, o serán vetados en todos los puestos o lugares donde puedan adquirir relevancia… y si llegase el caso, serán eliminados… La ciudadanía tiene que saber que, todo lo que vaya en contra de la Democracia, es un delito muy grave, porque la Democracia es lo más justo, lo mejor y lo que han votado la mayoría de los ciudadanos.

Pero una cosa es lo que se supone que es la Democracia, y otra muy distinta, a lo que actualmente se le llama Democracia, donde vemos cómo se cambian o crean leyes que afectan a la totalidad de la ciudadanía sin el concurso del resto de los grupos parlamentarios, únicamente con la aprobación del gobierno de turno, utilizando subterfugios que le permiten legislar sin la aprobación mayoritaria del parlamento.

Si lo que denuncian esos ciudadanos llamados “despiertos”, son injusticias y corrupciones cometidas en la Democracia, ¿por qué se les ataca y se les intenta eliminar, en vez de corregir los errores de esta Democracia?

Lo que decida la mayoría no tiene porque ser ni lo mejor, ni lo más justo, en cambio, en esta Democracia, se decide todo por “mayoría”. Una mayoría que no es real, puesto que no gobierna quien tiene la real mayoría de votos, sino aquellos que consiguen la mayor cantidad de escaños en los parlamentos, a veces uniéndose partidos políticos de signos contrarios, con intereses totalmente contrapuestos. Lo que evidencia de que lo que mueve a estos políticos a formar parte del gobierno de turno no es cumplir con la promesa electoral, sino obtener una “poltrona”, un puesto de poder, no importa a qué precio.

Y como no importa a qué precio, ahora viene el turno de la élite oscura, quien no tiene el mínimo problema en “convencer” al gobierno de turno de que legisle y actúe según sus intereses y no los de la ciudadanía, so pena de ser desalojados de sus cargos y poltronas o algo peor, pero en cambio, premiando su total obediencia y predisposición con mayores bienes materiales de todo tipo.

Y es así como vemos que, el invento de la Democracia, por parte de la élite oscura, les ha funcionado muy bien durante todos estos años.

Ahora sólo falta decir que dependerá de todos los ciudadanos, o cuando menos de la mayoría crítica, el que la “democracia actual” les siga funcionando como hasta ahora a la élite oscura. 

Y para finalizar, sólo espero que la supuesta libertad de expresión que se supone existe en la Democracia, no sea anulada en esta reflexión.

© marzo 2023 José Luis Giménez

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