EL AURA HUMANA

Introducción

Desde la antigüedad, el hombre se ha preguntado a que era debido cierta luminiscencia corpórea que podía ser observada en determinados personajes de gran relevancia, sobre todo en aquellos considerados de procedencia divina. Así ya en el antiguo Egipto, podíamos observar cómo determinadas figuras de diosas o dioses, eran representados con una especie de aureola en la parte superior de la cabeza, tal sería el caso de la diosa Sekmek. Esta cualidad se fue manteniendo con el paso de los tiempos, y en todas las culturas conocidas, podremos observar cómo dicho fenómeno se sigue representando en los distintos grabados y pinturas, donde a determinados personajes de tipo religioso y espiritual, como Buda, Mahoma, Moisés y sobre todo Jesús, por poner un ejemplo, son representados con un fulgurante halo de luz, que les rodea la cabeza. ¿Pero, por qué ocurre ese fenómeno?, ¿qué es el aura? El aura siempre ha sido un tema de polémica y debate, ya que los estudiosos del tema no han llegado a ponerse nunca de acuerdo en su composición ni en el origen de su procedencia, lo que ha motivado dispares opiniones, si bien está generalmente aceptada la existencia del fenómeno, el cual ha sido objeto de exhaustivos estudios por parte de la comunidad científica, a fin de encontrar la explicación a la visualización de un fenómeno que parecía reservado a individuos con la capacidad de clarividencia, o a personajes religiosos en estado de trance místico.

Una definición que englobaría lo mayoritariamente aceptado sobre el aura, vendría a decir lo siguiente: «El aura se puede considerar como un campo de fuerza o energía vital que envuelve a todo ser existente en nuestra naturaleza, seres humanos, animales y plantas, e incluso hasta los metales y minerales, poseen un tipo de aura especifico que los rodea.»

El campo de fuerza energético del aura humana, es producido por las distintas vibraciones y frecuencias, que emanadas de nuestro cuerpo, a través de los distintos puntos energéticos o chakras (en sánscrito significa rueda, y su descripción se correspondería con las emanaciones de energías, destinadas a controlar el caudal y configuración que el sistema cuerpo-mente necesita, estando dicha energía compuesta de una materia sutil, la cual se hace imperceptible al ojo humano no experimentado), se manifiesta mediante una gama de emanaciones lumínicas de una frecuencia de espectro ultravioleta, por lo que generalmente, no es perceptible a la visión humana, exceptuando a aquellas personas que manifiestan poseer cierta facultad de clarividencia y que se podría relacionar con un determinado tipo de plasticidad de dichos individuos en el cristalino del ojo. A este respecto, y como ejemplo ilustrativo, podríamos comprobar como los bebes y algunos niños de corta edad, son sensibles a estas manifestaciones, cargadas de luminosidad y colorido, de las personas que se encuentran a su alrededor, así como del resto de los seres vivos, y que no es otra cosa que lo que se da en denominar el aura.

En el aura podremos observar una amplia gama de colores, estos van desde el blanco, hasta el violeta, a imagen y semejanza de los que podemos ver en el arco Iris. Esta gama de colores, dependerá como ya hemos comentado anteriormente, de la longitud de onda, o frecuencia de tipo electromagnética, que controlan y procesan los chakras, los cuales, además, tienen la facultad de incidir sobre las secreciones de las glándulas hormonales.

Cuando los chakras funcionan correctamente, se emite una luminosidad homogénea y de tonos suaves, en el espectro ultravioleta, lo que indica una correcta armonía del cuerpo y la mente. Al contrario, los desórdenes físicos y psíquicos, son los responsables del cambio de color del aura, pasando a visualizarse colores oscuros o con manchas, aspecto que nos indicará una deficiencia a nivel físico, como enfermedades de tipo degenerativas, cáncer, procesos infecciosos, etc., así como desarreglos hormonales y psíquicos. A nivel espiritual, se interpreta como indicación del grado de elevación que posee el individuo. De ahí la gran importancia que la visualización del aura ha tenido siempre para los estudiosos y entendidos del tema, donde hasta hace poco tiempo solo era posible acceder a través de las facultades de clarividencia. 

© 2001 – José Luis Giménez

Estudios científicos

Es a partir del siglo XVI que Paracelso, lo define de forma científica, y describiendo al aura como algo que se asemeja a una esfera de fuego. Posteriormente, cada vez son más las personalidades científicas que estudian el fenómeno, así dos siglos después es Franz A. Mesmer, quien realiza los estudios que le llevan a presentar la teoría del magnetismo animal, descrita como una energía de tipo electromagnética, la cual posee la facultad de poder ser transmitida de un ser a otro, demostrando excelentes facultades para la sanación.

Ya en pleno siglo XIX, se desarrollan varios experimentos encaminados a demostrar físicamente el aura. Así en el año 1845, el químico alemán Barón Karl Von. Reichenbauch, publicó un libro describiendo un experimento sobre el aura, en el que aludía a las percepciones por el recibidas, procedentes de ciertos tipos de cristales, así como de los polos de los imanes, llevándolo a cabo con varias personas, las cuales, encontrándose a oscuras en una habitación, visualizaron emanaciones lumínicas de energía, procedentes de las extremidades de las personas que allí se encontraban, ocurriendo de forma similar con animales y plantas. Las emanaciones lumínicas eran de diferentes colores, destacándose el rojo, el violeta, el naranja, y el verde.

Inmediatamente después ya en el siglo XX, durante el año 1.911, el Dr.J. Kilner, gran estudioso electricista, y encargado del área de electroterapia del Hospital de Santo Tomas en Londres, sirviéndose de unas láminas de cristal preparadas con dicianina, pudo demostrar la existencia física del aura de los seres vivos, al descubrir cómo es posible observar el aura humana a través de la luz ultravioleta. El Dr. Kilner gracias a la observación que realizó sobre el aura, pudo formular un método que le permitiría diagnosticar las enfermedades incluso antes de que apareciesen. El sistema que el Dr. Kilner siguió para visualizar el aura con las mencionadas placas fue el siguiente:

«La persona a la que se pretende visualizar el aura, debe de situarse delante de una tela de fondo blanco (aunque también lo realizó con el fondo negro) dentro de una habitación oscura. Es imprescindible que el sujeto se encuentre desnudo en la parte del cuerpo que se desea visualizar, ya que la ropa impide ver el aura. Llegados a ese punto, el observador deberá de mirar a través de la lámina tratada con el producto químico llamado dicianina, a la luz del día, para posteriormente cerrar los ojos y, con la persiana bajada, a fin de que la habitación se encuentre totalmente a oscuras, visualizar el aura «.

Así fue como el Dr. Kilner pudo demostrar al mundo de que el aura humana existía y era posible su visualización, considerándose un hecho probado de forma científica.

Gracias a este descubrimiento sobre el aura, se pudo conocer cada vez con mayor exactitud su composición. Así, tendríamos que el aura está compuesta por varias capas, cada una superpuesta sobre la anterior y que, partiendo del contorno del cuerpo físico, se va extendiendo hacia el exterior del mismo, llegando a percibirse con total claridad hasta tres de estas capas, y a las cuales se les denominó de acuerdo a la siguiente descripción:

Primera capa o Doble Etéreo: En dicha capa se puede observar una pequeña franja oscura de un color gris claro, extendida por todo el cuerpo, ajustándose con total exactitud a la forma corporal.

La segunda o Aura Interior: En esta segunda capa se observa que su anchura es de unos seis centímetros, e igual que la primera también se ajusta al contorno del cuerpo, presentando una mayor coloración o no, dependiendo del estado de salud de la persona, tanto a nivel físico como psíquico o emocional.

La tercera o Aura Exterior: Esta capa comienza donde termina la segunda capa o Aura interior, y su anchura comprende de ocho a quince centímetros.

Un dato curioso fue al comprobar que, en las mujeres, esta tercera capa, era mucho mayor que en los hombres, desconociéndose el motivo de tal fenómeno. Así, mientras que en todos los hombres en los que se basó el estudio, aparecían las mismas características áuricas, en las mujeres estas eran diferentes, variando sus auras conforme tenían más edad y adquiriendo un tono más suave y sutil.

Otro fenómeno de gran importancia al que el Dr. Kilner le prestó atención, fue el comprobar cómo, cuando coincidían dos tipos de auras, unas fuertes y sanas y las otras auras, débiles sin apenas energía, estas últimas auras débiles, absorbían la fuerza de las otras auras fuertes y sanas.

De ahí que muchos clarividentes y psíquicos, cuando detectan a ese tipo de auras débiles, evitan el contacto con ellas a toda costa, ya que, en caso contrario, no sólo pierden parte de su energía positiva, sino que pueden tardar mucho tiempo en volver a recuperar sus facultades. De la misma manera, los clarividentes y psíquicos, que pueden observar el aura, manifiestan que las emanaciones de luz provienen desde el interior del cuerpo, penetrando en la materia desde distintas dimensiones.

Gracias a la cámara Kirlian, y a la posibilidad de fotografiar el aura, hoy día es aceptada a nivel mundial su existencia, así como conocer una amplia gama de los colores que la componen.

En las imágenes las fotografías del aura de dos hojas.
En la década de los años 1930, lo esposos Kirlian, descubren el modo de hacer fotografías del aura de los seres vivos. 

Poco después en el año 1920, los esposos Kirlian, tras realizar varias pruebas intentando construir una cámara fotográfica convencional, de forma casual, se dieron cuenta de que habían descubierto algo más, ya que dicha cámara fotográfica, no plasmaba las imágenes del modo conocido, sino que lo que se quedaba plasmado era el aura de los seres vivos. Esta cámara fotográfica, llamada cámara kirlian, en honor a sus descubridores, ha permitido conocer aspectos del aura, hasta entonces desconocidos, y aún hoy día es, en su modelo actualizado, el mejor sistema existente para poder visualizar y plasmar el aura de los seres vivos, además de un sin fin de aplicaciones, tanto en el campo esotérico, como físico y psíquico, así como ser un valioso instrumento de diagnóstico de enfermedades, con asombrosa exactitud, incluso adelantándose a la sintomatología de la enfermedad. Todo esto es debido a que – como ya es reconocido por la ciencia – cualquier tipo de padecimiento o enfermedad que se produzca en el ser humano, se ve reflejado en un primer lugar en los cambios producidos en los puntos y flujos energéticos de la persona afectada, para después verse reflejada en la materia. De esta forma, podremos observar como a consecuencia de dichos desequilibrios, la emanación lumínica se manifiesta con ciertos colores de mayor fuerza o que predominan sobre los demás, lo que permite identificar el tipo de enfermedad y los órganos que se encuentran enfermos, al estar dichos colores localizados en los mismos. Pero no solo posee utilidades médicas, también puede usarse para conocer si el estado de una persona está alterado, si miente, o si no profesa tanto amor como dice tener por su pareja, y ello es posible conocerlo a través de la coloración del aura, que se verá alterada, con respecto a su estado normal.

Así por medio de la cámara Kirlian, es posible el control continuo del aura humana, y por tanto conocer con exactitud su estado evolutivo, en sus diferentes facetas: espiritual, emocional y físico. Esto es así, debido a que la coloración del aura no es permanente, es decir, va modificándose de acuerdo al estado de ánimo de la persona, por lo que un color determinado en un momento dado, por ejemplo, el violeta, no indicaría que la persona en cuestión está altamente elevada a nivel espiritual, pero si, que su ánimo está sufriendo importantes cambios con respecto al tema espiritual. De esta forma es como se puede hacer un seguimiento en todos los distintos niveles del aura humana, al poder comparar a través de la fotografía Kirlian, los diferentes matices del color del aura.

Gracias a la cámara Kirlian, y a la posibilidad de fotografiar el aura, hoy día es aceptada a nivel mundial su existencia, así como conocer una amplia gama de los colores que la componen.

De entre todos los matices de colores posibles, a continuación, conoceremos una representación de los más determinantes y su simbología en el carácter de la persona que lo posee, con una pequeña descripción de lo que generalmente los entendidos del tema tienen reconocido, sirviendo de guía para todos aquellos que decidan estudiar y conocer con mayor detalle el fenómeno del aura humana. Estos colores son:

ROJO La persona cuyo color rojo es el que predomina en su aura, tenderá a ser una persona que posee grandes dotes de ambición, decidida a lograr todo lo que se proponga, tiene una visión optimista de la vida, lo que le da fuerzas para afrontar cualquier obstáculo que se le pueda presentar. Siente una atracción especial por los deportes de aventura, demostrando poseer gran cantidad de energía. Tiende a realizar trabajos de responsabilidad, donde sabe destacar por sus excelentes dotes de mando y de estrategia. Sabe relacionarse con los demás, siendo muy estimado por quienes lo conocen, ya que siempre están dispuestos a dar todo el cariño y lo necesario para complacer a sus seres queridos. Si el color rojo no es el predominante, pero está en segundo término, esto indicará que la persona se encuentra pletórica de energía y dispuesta para afrontar cualquier objetivo. Pero el color rojo también puede representar cualidades negativas, al convertir toda la energía que posee, en una obsesión que le lleve a resultar ser una persona egoísta, autoritaria, caprichosa e irritable. Todo lo anteriormente expuesto, lógicamente dependerá de ciertos matices y tonalidades del color rojo.

PLATA La persona cuya aura predominante es de color plata, presentará una gran capacidad para la creatividad, siendo además quien demostrará poseer mayores ideales. Posee también gran capacidad de poder mental, que combina con el misticismo y la espiritualidad, aunque no siempre lo consigue armonizar. Las personas con el aura del color plata, pueden ser unos excelentes escritores de historias fantásticas, si bien es aconsejable que sepan tener los pies en el suelo. Cuando el color plata del aura, se encuentra en segundo plano, indicará un estado de realidad fantasiosa, donde el sujeto observa su futuro desde otra realidad. En el aspecto negativo del aura de color plata, encontraremos a un sujeto totalmente pasivo ante la vida, recurriendo a sus sueños como única salida a los problemas de la vida real.

AMARILLO La persona cuyo color predominante del aura es el amarillo, al igual que con el naranja, posee una gran capacidad de sociabilidad, entregándose por completo a atender a los demás. Destaca su gran capacidad de lucidez e innovación de ideas. Necesitan estar constantemente en contacto con otras personas. Están muy capacitados para ser excelentes educadores o profesores. Si el color amarillo no es el predominante, indicará que es el momento de poner en marcha todas las ideas, ya que podrá conseguir la atención necesaria. En cambio, en el aspecto negativo, el color amarillo indicará que la persona puede convertirse en un crítico de sí mismo y de todo lo que le rodea, llegando a aparecer ante los demás como una persona amargada.

VERDE La persona cuyo color predominante del aura es el verde, posee un encanto especial, algo que le hace sentir muy próximo a los demás, siendo habitual encontrar en las personas que poseen este color de aura como predominante, una clara inclinación hacia profesiones como la medicina o sanación. Sufren mucho si no pueden ayudar a otras personas, por eso ponen todo su empeño en conseguir aquello que puede suponer una ayuda para los demás, y lo suelen conseguir. Si el color verde del aura, no es el predominante, nos estará indicando una etapa de cierta sensibilidad a nivel universal, donde la mayor ilusión estriba en poder hacer algo por cualquier causa mundial, además de manifestar una mayor seguridad a nivel personal. En el aspecto negativo, la persona cuyo color de aura predominante sea el verde, podría volverse una persona carente de todo sentimiento de piedad, así como manifestar un elevado egoísmo e irritabilidad.

AZUL La persona cuyo color predominante del aura es el azul, presenta gran capacidad para la comunicación interpersonal, así como demostrar su alto nivel idealista, y sinceridad, aunque ello le pueda suponer algún inconveniente. Son personas extrovertidas, y poseen ciertas facultades intuitivas. Cuando el color azul del aura, no sea el predominante, estará indicando que se atraviesa una etapa de máxima seguridad personal y de bienestar, así como compartir con los demás todo aquello que pueda resultar de interés. Contrariamente, en el aspecto negativo del color azul, la persona podría aparecer como altamente inestable, pasando de la felicidad a la tristeza, y en casos donde puedan ser influenciados, aparecerían los estadios relativos a la depresión o el estrés.

INDIGO La persona cuyo color predominante del aura es el índigo, demostrará gran capacidad de afecto y comprensión hacia los demás, siendo su mayor cualidad la capacidad de comprensión y el consejo para con los demás, hecho que le vale el afecto de todos los que lo rodean. Al igual que el color azul, posee una gran capacidad de intuición, si bien también sabe encontrar el equilibrio entre la lógica y los sentimientos. Sabe encontrar la felicidad en las cosas cotidianas de la vida, a la vez que profundizar en los aspectos realmente importantes. Cuando el color índigo no es el predominante, indicará un estado de plena felicidad y tranquilidad, con fuerzas para afrontar cualquier posible inconveniente. Igual que ocurre con el color azul, la persona con el aura de color índigo posee excelentes cualidades para ejercer como buen consejero. Pero en el aspecto negativo del aura de color índigo, este puede representar todo lo contrario de los aspectos positivos, es decir, la persona podría aparecer como manipuladora, y llegar a la frustración, lo que la llevaría a una grave depresión y angustia.

VIOLETA La persona cuyo color del aura predominante es el violeta, posee la cualidad de ser altamente espiritual. Este color es el que se podrá observar en personas cuyo propósito en la vida es el crecimiento espiritual, quedando en un segundo plano todo lo relacionado con lo material. Son excelentes canalizadores hacia todo lo espiritual, donde, si están preparados, pueden obtener resultados sorprendentes entre lo espiritual y lo material, siendo este color del aura muy común entre las personas dedicadas profesionalmente al mundo de lo esotérico. Cuando el color violeta del aura lo encontramos en un segundo plano, estará indicando que se ha entrado en una etapa de encuentro con el ser interior, donde las experiencias intimas adquieren una transcendental importancia. En el aspecto negativo del aura de color violeta, nos indicaría que la persona ha entrado en una fase de aislamiento espiritual, por considerarse superior a todo lo mundano, lo que en definitiva se vuelve contra su propio propósito de crecimiento espiritual, llegándose al extremo de quedar totalmente desconectada del mundo.

ROSA La persona cuyo color predominante del aura es el rosa, mostrará un carácter especialmente sensible y sentimental. El color rosa lo encontraremos en las personas cariñosas y enamoradizas, no en vano es el color del amor. Son capaces de luchar hasta lo increíble por conseguir el amor deseado, y suelen conseguirlo. Cuando el color rosa del aura lo encontramos en un segundo plano, indicará que la persona ha llegado a una situación de máxima estabilidad, tanto a nivel de pareja como con la propia persona. En el aspecto negativo del aura de color rosa, encontraremos a una persona sentimentalmente débil, quien además carecerá de autoestima y personalidad. esta situación la hace especialmente necesitada del cariño y la estima de los demás, sin la cual puede llegar a sufrir grandes depresiones.

BRONCE La persona cuyo color predeterminado del aura es el bronce, es aquella que siente amor por todos y por todas las cosas, solo tienen buenas intenciones hacia todo cuanto dirigen su atención, son inocentes de corazón, algo que solo podemos encontrar en los niños. Poseen una predisposición innata hacia las ayudas humanitarias, así como son incansables defensores de las causas perdidas, a la vez que luchadores empedernidos en evitar las injusticias, lo que en algún momento les acarrea más de un problema, por su extremada confianza hacia los demás, al pensar que también son como ellos. Cuando el color bronce del aura es presentado en segundo plano, estará indicando un estado de total armonía con el resto del mundo, sintiendo la vibración que solo el amor es capaz de emitir. Al contrario, en el aspecto negativo, la persona con el aura color bronce, puede llegar a resultar insoportable, donde la ambición por alcanzar sus objetivos lo definirían como el auténtico «trepa». En este caso su capacidad para disimular su verdadero aspecto, puede llegar hasta aparentar cierta amabilidad, cuyo único fin será el poder llegar a la manipulación de quienes le rodean.

NARANJA La persona cuyo color predominante es el naranja, demostrará gran capacidad de sociabilidad, así como una actividad constante en todas sus funciones. Ello les posibilita el poder intervenir como árbitros en las disputas que se presentan entre sus amistades y allegados, por lo que son muy apreciados por todos ellos. Poseen una gran sensibilidad y capacidad de adaptación, demostrando su sinceridad hacia las personas amadas. Necesitan saberse necesarias. Cuando el color naranja no es el predominante, indicará que la persona en cuestión, está muy motivada en el plano familiar, o hacia sus amistades, manifestando un estado de armonía y paz. En el aspecto negativo, el color naranja, indicará que podrían desarrollarse las cualidades contrarias a las que le correspondería como color predominante, volviéndose egoísta e insoportable, dando la sensación de despreocupación por todo lo que le rodea.

DORADO La persona cuya aura predominante es de color dorado, presentará una gran capacidad de energía y fuerza de voluntad, marcándose sus objetivos como metas muy elevadas, que suelen conseguir. La persona con el aura de color dorado, resulta altamente convincente y despierta admiración hacia su capacidad de conseguir sus propósitos. Cuando el color dorado del aura se encuentra en segundo plano, indicará que se está llevando a cabo un gran esfuerzo por conseguir el objetivo propuesto, siendo un buen indicativo de la situación. En el aspecto negativo de la persona cuyo color del aura es el dorado, encontraremos una exigencia desmedida hacia sí misma, por conseguir sus objetivos, llegando a provocar una gran frustración si no lo consigue alcanzar, a la vez que puede provocarle graves enfermedades de tipo depresivas o de estrés.

BLANCO La persona cuyo color predominante del aura es el blanco, posee, en menor grado, todas las cualidades de los demás colores. Son personas a las que les atrae la vida tranquila y familiar, sin tener necesidad de grandes ideales, pero que poseen una gran capacidad de creatividad e imaginación. Cuando el aura de color blanco está en segundo plano, estará indicando un periodo reflexivo y de vida sencilla a la vez, sin complicaciones. Pero en el aspecto negativo del aura de color blanco, indicaría que la persona en cuestión atraviesa un estado de profundo egoísmo, así como despertar desconfianza entre sus amistades, volviéndose déspota y creída.

Estos colores anteriormente descritos, a modo de ejemplo, representarían los colores básicos, dependiendo de sus tonalidades, brillantez, u oscuridad, el que sean positivos o negativos.

© 2001 – José Luis Giménez

Modificar el color del Aura a voluntad

Pero igual que los colores del aura influyen en el carácter y estado emocional del sujeto, la persona también puede influir en el color del aura, a fin de conseguir una mejora determinada de su aspecto físico, psíquico o espiritual. ¿cómo se puede modificar un determinado color del aura?

Esto se realizará solo de forma temporal, ya que el tiempo en que el aura puede ser modificada, dependerá de la calidad energética que posea el sujeto, así como si existe una gran variación del color escogido, con el color natural del aura que la persona posee. En todo caso, el tiempo estimado de dicha transformación, estará comprendido entre media y una hora de duración.

Para conseguir alterar el color del aura, se procederá a entrar en un estado de total relajación, para a continuación, cerrando los ojos, mantener la atención dirigida a nuestro interior, visualizando el color del aura que se desea proyectar. Esta situación se mantendrá por un espacio de tiempo suficiente como para sentirse imbuido por el color escogido, y que normalmente tiene una duración de cinco minutos.

Con el fin de conocer las características de los colores, a fin de lograr los objetivos deseados, a continuación, se detalla un resumen de los colores básicos.

Así tendremos que utilizar el color:

Rojo : Si lo que deseamos es descargar tensiones. También para cargar energía.

Amarillo : Si lo que deseamos es potenciar la creatividad, y la capacidad de razonar.

Verde : Si lo que se desea es paz y tranquilidad. Ideal para conectar con la Naturaleza.

Azul : Si lo que se desea es potenciar las experiencias espirituales.

Indigo :Si lo que se desea es potenciar las facultades psíquicas.

Violeta : Si lo que se desea es potenciar las facultades de sanación y espiritualidad.

Rosa : Si lo que se desea es potenciar un romance.

Bronce : Si lo que se desea es superar depresiones y encontrar armonía.

Naranja : Si lo que se desea es potenciar buen estado de ánimo y energía.  

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Aura de un dedo

Aura de la cabeza humana

Puntos energéticos o chakras

Como aprender a visualizar el aura humana

En este sentido existen diversos métodos, todo dependerá de la técnica que mejor se adapte a cada cual. Por ello, vamos a escoger un compendio resumido de las técnicas que resultan de más fácil comprensión.

En primer lugar, deberemos aprender a sentir nuestro campo energético. ¿Cómo hacerlo?

Como ya hemos dicho existen diversos métodos, pero el que quizás resulte más sencillo a la vez que conocido es el que se realiza juntando las palmas de las manos.

Empezamos situando las palmas de la mano una enfrente de la otra, durante un tiempo aproximado de tres minutos, y manteniendo una distancia entre ellas de aproximadamente 30 cm. Progresivamente iremos acercando las palmas de las manos, hasta llegar a una distancia entre ellas de unos 20 cm., y así las mantendremos durante otros tres minutos, durante los cuales prestaremos atención a lo que percibimos y sentimos. Otra vez volveremos a acercar las palmas de las manos, esta vez se situarán a 10 cm. una de la otra, y también por un espacio de tiempo de tres minutos, durante los que, como en las veces anteriores, prestaremos atención a lo que sentimos. Esta operación se repetirá hasta llegar a una distancia de 5 cm. y luego de 2,5 cm. aproximadamente. Al llegar a esta última fase, notaremos en las manos, como una suave y ligera presión, casi imperceptible, si no se está familiarizado. Conforme vayamos avanzando en las distintas fases antes mencionadas iremos notando un cambio de temperatura, aunque pueden producirse otras sensaciones. Repetiremos el proceso todas las veces que sean necesarias, hasta que te estemos familiarizados con las sensaciones. Una vez hayamos conseguido conocer nuestras sensaciones, pasaremos al proceso de visualizar el aura.

Para este proceso necesitaremos disponer de dos cartulinas, una de color negro y otra de color blanco. Estas cartulinas serán utilizadas simulando unas pantallas donde podremos visualizar el campo energético. El objeto de utilizar dos cartulinas de distintos colores (blanco y negro), es debido a que cada persona distingue mejor el campo energético con un determinado color, por lo que, una vez comprobado los dos colores, ya sabremos con cual nos sentimos mejor. Pero inicialmente es recomendable utilizar los dos colores. En un principio, utilizaremos la parte del cuerpo que resulta más apropiada para visualizar el aura, esta parte es la mano, ya que además de la comodidad que ofrece, es un punto donde se concentra gran cantidad de energía. Llegados a este punto, mientras nuestra mirada está centrada sobre la mano, dirigiremos nuestra atención a los extremos de la misma. Hay que tener en cuenta que, en principio, esto puede resultar complicado, al estar habituados a concentrar la atención donde dirigimos la mirada. Por ese motivo, es posible que suframos molestias en los ojos, debido al esfuerzo realizado, pero no debe de preocuparnos, ya que es un fenómeno normal, debido a la falta de práctica en la visión periférica. En principio no es conveniente que forcemos la situación, así, es preferible empezar con unos minutos cada día y conforme vayamos notando mayor capacidad sin esfuerzo, podremos ir ampliando el tiempo. Sobre todo, hay que tener presente que es preferible tardar más tiempo en visualizar el aura que, debido a la impaciencia, producir daños en los ojos, por un esfuerzo innecesario.

Ahora, vamos a pasar a detallar el procedimiento, el cual se desarrolla como sigue: Tomaremos una de las cartulinas y la colocaremos a una distancia aproximada de unos 20 cm., debajo de la palma de la mano que deseemos ver el aura. Mantendremos los dedos de la mano separados entre sí, a fin de que podamos visualizar también su energía por separado. Llegados a este punto, pondremos la mirada en el centro de la mano, pero de forma que pareciese desenfocada, intentando visualizar lo que hay detrás de la mano en la cartulina. Empezaremos por intuir, de forma gradual una especie de aureola o neblina transparente, la cual rodea la mano. Dicha neblina es el llamado doble etérico, el cuál al cabo de unos segundos, ya deberíamos de poderlo visualizar con los ojos. Esta misma operación es conveniente repetirla con la cartulina del otro color, a fin de comprobar cuál de los dos colores, nos es más favorable para la visualización. Por lo general, en las primeras veces, no es normal visualizar colores en la aureola o neblina, es posible que se vea transparente y delgada, pero con la práctica iremos comprobando como esa aureola o neblina se presenta cada vez con mayor claridad, mayor grosor, y empieza a aparecer algún color. No hay que tener nada prefijado en la mente, de esa manera, incluso podremos observar otros fenómenos, como alargamientos de dedos, o zonas de la mano donde la aureola o neblina tiene distintos grosores. Todo lo que vayamos percibiendo y visualizando, deberemos de tomarlo como algo natural, ya que es instintivo en el ser humano, pero que solo en la infancia, somos capaces de recordar, olvidándolo al llegar a la edad adulta. Por eso, si en las primeras veces no conseguimos visualizar el aura, no debemos desesperar y si realmente deseamos visualizar el aura, con la práctica, lo conseguiremos. 

© 2001 – José Luis Giménez

El color del aura a través de la numerología

¿Se puede saber el color del aura que tenemos, sin ser clarividente, ni utilizar la cámara Kirlian, ni aprender a visualizarla a través de los ejercicios antes descritos?

Pues parece ser que sí, y eso es posible según los estudiosos de la numerología los cuales siguiendo un sencillo sistema que vamos a detallar, sería posible conocer el color predominante del aura, a través de la fecha de nacimiento. Así, por ejemplo, si la persona en cuestión ha nacido el 23 de septiembre de 1.955, bastará con reducir la fecha de nacimiento al número que le corresponde a dicha persona, para lo cual podemos proceder de la forma siguiente: 23 = 2+3 = (5); 09= (9); 1955 = 1+9+5+5 = 20 = (2); así tendríamos que: (5) + (9) + (2) = 16 = 1+6 = (7), por lo que el número correspondiente sería el 7.

Y… ¿cómo sabemos que color le corresponde al nº 7?

Para ello adjuntamos una pequeña tabla, en la que aparece el color con su número correspondiente. Esto solo es aplicado para los colores básicos, ya que como es lógico, a las distintas tonalidades y gamas diversas de colores, le corresponderían otros números.

COLORES NÚMEROS

Rojo 1 – 10 (10 = 1+0 = 1)

Plateado 2 -11 (11 = 1+1 = 2)

Amarillo 3 -12 (12 = 1+2 = 3)

Verde 4 -13 (13 = 1+3 = 4)

Azul 5 -14 (14 = 1+4 = 5)

Indigo 6 -15 (15 = 1+5 = 6)

Violeta 7 -16 (16 = 1+6 = 7)

Rosa 8 -17 (17 = 1+7 = 8)

Bronce 9 -18 (18 = 1+8 = 9)

Naranja 20 (si la suma total da 20)

Dorado 22 – 31 (si las sumas totales dan 22 o 31)

De esta manera tan sencilla podremos conocer el color predominante del aura, con un margen de error (según los entendidos) de un + – 10 %, y una vez conocido el color, bastará con mirar las características anteriormente descritas para cada color.

Si somos conscientes de las ventajas que conlleva el poseer nuestra aura en óptimas condiciones y utilizamos los distintos medios existentes para el correcto cuidado de la misma, obtendremos una mejor calidad de vida.

© 2001 – José Luis Giménez