REFLEXIONES SOBRE EL SER HUMANO

(Lo obvio que no se suele ver)

El ser humano es gregario por naturaleza. Necesita de los demás para servirlos, para servirse de ellos, para amarlos o para hacer la guerra.

El ser humano carece de relevancia por sí solo como individuo. Para sentirse realizado necesita del respeto de la colectividad, de la admiración, del amor e incluso del odio ajeno.

El ego es la parte del ser humano que siempre está latente, inclusive cuando se reniega de ello. Esa es la causa de la necesidad de predominar sobre los demás, sobre el colectivo humano.

Los avances tecnológicos, artísticos, o de cualquier otra índole, son la consecuencia de la necesidad de manifestar el ego, ya sea de forma personal o colectiva.

El orgullo personal o colectivo, por un lado, así como el victimismo, por el otro, son las dos caras de una misma moneda, que busca la admiración, el respeto y el amor de los demás; la primera por encumbramiento y, la segunda, mediante los sentimientos de piedad y compasión que despierta en los otros.

Por todo lo expuesto, ningún ser humano puede vivir en plenitud estando en soledad. La realización personal e individual, tanto a nivel físico, psicológico y hasta espiritual, pasa indefectiblemente por compartir la existencia con otro semejante que sea el complemento opuesto no excluyente, es decir: varón y hembra. Método utilizado por la Naturaleza como método reproductor para la especie humana y demás especies del reino animal.

No obstante, en lo referente a la reproducción humana, si bien es necesario la participación obligada del óvulo femenino y el espermatozoide masculino para la reproducción de un nuevo ser humano, la tecnología actual en materia de reproducción permite que no sea necesario el acto sexual para llevar a cabo la fecundación del óvulo y por tanto la creación de un nuevo ser humano, puesto que se puede reproducir en laboratorio. Lo cual tampoco excluye la necesidad obligatoria del óvulo femenino y el espermatozoide masculino. Dicho lo cual, el ser humano actual, está evolucionando hacia otras formas de relacionarse entre su especie, sin que sea necesaria u obligada la relación de pareja varón-hembra, es decir, de sexos opuestos, puesto que la tecnología actual en reproducción de laboratorio permite la exclusión del acto sexual entre varón y hembra.  

Por lo tanto, en los casos de parejas homosexuales (homosexualidad masculina o femenina), la supervivencia de la especie estará condicionada a la intervención externa, es decir, a la reproducción o fecundación asistida mediante laboratorio. Por lo que siempre será necesaria la participación del óvulo femenino y el espermatozoide masculino. En estos casos, la función del acto sexual entre parejas del mismo sexo se limita a una opción más de disfrute sexual sin implicación en la reproducción de la especie.

 

© 2024 José Luis Giménez

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