LA ORDEN DEL TEMPLE Y EL CULTO A LAS VÍRGENES NEGRAS

la Diosa Isis amamantando a su hijo Horus. La transmisión del conocimiento de la Diosa Madre

San Bernardo de Claraval (la lactatio de San Bernardo, de Alonso Cano 1645 – 1652. Museo del prado) Representación de la transmisión del conocimiento de la Diosa Madre

San Bernardo y María Magdalena

Tras repasar los acontecimientos, existen fundadas evidencias para creer que Bernardo de Claraval compartiría los enigmáticos conocimientos de los Caballeros Templarios, ya que ha quedado claramente establecida su vinculación con la Orden del Temple, de la que no se habría limitado únicamente a ser su promotor.

Un punto en común entre la Orden del Temple y San Bernardo de Claraval, de gran importancia para comprender mejor el vinculo existente entre ambas partes, sería la construcción de infinidad templos, catedrales y abadías; todas ellas, dedicadas a «Nuestra Señora», una advocación un tanto ambigua que, según diversos autores, en realidad se estaría refiriendo a María Magdalena. Pero, ¿Qué evidencias podemos encontrar de todo esto?

A pesar de la aparente devoción a la Virgen María, que surgiese en las diferentes catedrales templarias, lo cierto es que en casi todas ellas, siempre aparecía la figura de María Magdalena en un lugar destacado, mostrándose en todo momento un empeño especial en resaltar la importancia de la casa de María Magdalena, tal como hiciera el propio Bernardo de Claraval en sus discursos a los monjes cistercienses, a los Caballeros Templarios o a los «Hijos de Salomón», una cofradía de canteros encargados de la construcción de las catedrales góticas, a los que exigía el mayor respeto para la casa de Betania, la casa de Marta y María.

Otro dato significativo, lo encontraríamos cuando Bernardo de Claraval hace el llamamiento a la segunda cruzada, desde la iglesia de Santa María Magdalena, en Vézelay, en unos términos que pudieran dar a entender que se estaba reclamando de forma simbólica las tierras que, en otro tiempo, habrían correspondido a la estirpe sagrada de María Magdalena; añadiendo a todo ello, la circunstancia de que los restos mortales de la santa, se encontraban supuestamente custodiados en dicho templo, ya que no sería hasta el año de 1279 en que, el príncipe de Salerno, Carlos II de Anjou, «descubriría» los restos de María Magdalena en la cripta de Saint Maximin.

Esta devoción manifiesta de Bernardo de Claraval por María Magdalena, estaría vinculada con el culto a las vírgenes negras, el cual procedía originariamente de las antiguas tradiciones gnósticas.

Pero para comprender mejor lo ocurrido, deberemos volver a recordar, tal como hemos visto anteriormente, como los Caballeros del Temple, al parecer, descubren algún tipo de secreto en los subterráneos excavados en las caballerizas del Templo de Salomón, del que solamente hacen participes al Papa Honorio II, al Patriarca de Jerusalén y al propio San Bernardo de Claraval, tal como se recogería en el prólogo de la Regla de la Orden y que hacía referencia a lo sucedido durante el Concilio de Troyes.

Lo hallado en dichas excavaciones, o quizás la información que ya conocía Bernardo de Claraval, lleva a los Caballeros Templarios a viajar hasta Egipto, en concreto y sobre todo, al templo de la diosa egipcia Isis – principio femenino de la fertilidad y del conocimiento – en la isla de Philae, de donde iban a obtener los conocimientos o información que estaban buscando. Es a partir de entonces que se produce un culto a la Virgen Negra, donde se representa la imagen de la diosa Isis amamantando a su hijo Horus, como símbolo de la transformación del conocimiento trascendental y esotérico, el cual es transmitido a través de la leche materna de la diosa, y que, en la doctrina católica, sería reconvertido en las diferentes imágenes de las vírgenes con niño.

Prueba de la advocación a las vírgenes negras por parte de los Caballeros Templarios, podemos hallarla en casi todos los templos y catedrales que fueron construidas por éstos, donde la referencia a «Nuestra Señora» o «Notre Dame» en realidad era realizada para referirse a María Magdalena, tal como han apuntado diversos autores e historiadores.

El esoterismo practicado por San Bernardo de Claraval, podemos encontrarlo en las continuas alusiones que Bernardo hacía al «Cantar de los Cantares», donde de una forma críptica y sutil, se refería a María Magdalena, aludiendo al amor entre los esposos, aun tratándose de un texto polémico y difícil de comentar para la Iglesia.

Los Caballeros Templarios conocían la importancia de los lugares que anteriormente ya habían sido utilizados por otras culturas primitivas, como centros de cultos paganos a la Gran Diosa Madre, tal como ocurriese con los celtas, por lo que, al aparecer en dichos lugares alguna imagen de una virgen negra, solían construir un templo de culto en el mismo lugar donde hubiese sido hallada la mencionada imagen.

La diosa Isis, simbolizaría a las tierras de Egipto, negras y fértiles, las cuales son bañadas por el Nilo, ya que, al desbordarse el mismo, tal como ocurría anualmente en las crecidas del río sagrado, y tras volver las aguas a su cauce, las tierras se ennegrecían gracias a los aportes de los limos (fangos y sedimentos) que las aguas habían dejado, fecundándola y haciéndola apta para la siembra.

Los Caballeros Templarios veían así a la Gran Diosa Isis como la semilla de vida, tal como desde siempre la habían venerado los egipcios. Pero la causa real de esta profunda creencia adoptada por el Temple, quizás subyace en otra realidad mucho más trascendente.

La estancia de los Caballeros Templarios en Tierra Santa, fue lo suficientemente larga como para que se produjera una cierta influencia reciproca entre éstos y la cultura islámica. Tal es así que, algunos musulmanes, llegaron a integrarse en la Orden del Temple, mientras que los propios templarios profundizaban en el conocimiento de la cultura Islámica. El Temple, también se fue interesando por otras culturas y sociedades herméticas, hebreas, gnósticas o sufistas, lo que les llevó a absorber e influenciarse de otras corrientes, que hicieron que la Orden del Temple tuviese la idea de retornar a un origen religioso único, donde fuera posible la armonización y sincretismo de otras culturas religiosas y esotéricas, lo que evidentemente, suponía un alejamiento de la Iglesia Católica.

Es por ello que, sabedores de que el retorno a los antiguos rituales hacia la Tierra, como Madre Creadora de Vida y la adoración a deidades paganas, podría suponer un grave conflicto y enfrentamiento con la Iglesia Católica, deciden utilizar la figura de «Nuestra Señora» para referirse a la Diosa Madre y camuflarla bajo la imagen de una virgen negra, a la vez que dicha imagen es asociada con María Magdalena, precisamente la misma María Magdalena que la leyenda había identificado como la madre de la descendencia de Jesús.

Otro hecho que nos muestra el simbolismo iniciático representado por San Bernardo de Claraval, lo podemos encontrar en los diferentes retablos existentes conocidos como «Lactación de San Bernardo» (la lactatio), donde se puede observar a un San Bernardo arrodillado, a los pies de una Madona que sostiene al niño en brazos, mientras que, desde el seno desnudo de la Virgen, surge un chorro de leche que va a parar directamente a la boca del Santo.

Como hemos podido comprobar, por la imagen anterior donde podemos observar a la diosa Isis amamantando a Horus, esta imagen de San Bernardo, viene a simbolizar la transmisión de conocimientos esotéricos, por lo que queda claro que esta imagen, que no en vano suelen encontrarse en capillas pertenecientes al Temple, viene a representar a San Bernardo como un iniciado en la sabiduría esotérica.

La Orden del Temple iba a transformar toda Europa, pasando de ser una pequeña organización religiosa, sin apenas recursos, a ser la Orden religiosa y de caballería más poderosa de toda Europa durante la Edad Media. Pero este, es otro tema que será abordado más adelante.

Templo de Isis. A ambos lados de la puerta de entrada, pueden observarse sendas cruces templarias, como otras muchas más que grabarían en diversos lugares del templo y que dejarían constancia de la estancia de los Caballeros Templarios en el mismo. Fotografía del autor.

Templo de Isis. Capilla con altar y hornacina con la cruz templaria. Fotografía del autor

 

© 2006 José Luis Giménez (Extractado del libro “El triunfo de María Magdalena – Jaque mate a la Inquisición”)